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Desde hace años, cientos de miles de personas de diversos sectores industriales en occidente se han protegido las manos con un guante de seguridad industrial de un tipo relativamente nuevo, forros de nylon (poliamida) tricotado sin costuras recubiertos con un polímero conocido como poliuretano.
Este nuevo guante ha encontrado una gran aceptación por parte de los usuarios debido a su ligereza, flexibilidad y sensibilidad, convirtiéndose en el “estándar industrial” en diferentes aplicaciones, especialmente entre las trabajadoras en la manipulación de pequeños componentes, por ejemplo en los sectores de la electrónica y afines en las que el tacto, la sensibilidad y la habilidad son importantes.
El guante se fabrica mediante el revestimiento por inmersión en una dispersión de poliuretano y un disolvente llamado DIMETILFORMAMIDA (DMF) de un molde con la forma de una mano que ha sido forrado con un guante de poliamida tricotado sin costuras. Se permite el contacto con agua que hace que la dispersión se coagule sobre la superficie del forro de nylon (y otros tipos de sustratos de revestimiento, tales como Dyneema y Spectra) lo que produce una película de poliuretano tanto en el interior como en el exterior del forro de nylon.
El molde con el forro y la película coagulada de poliuretano permanece en agua durante bastantes horas para eliminar (filtrar) el DMF, ya que se sane que es un disolvente tóxico y por ello se emplean depósitos de agua de más de 50 metros de largo para filtrar el máximo posible del DMF.
Estos guantes normalmente son de color blanco ya que se utilizan en zonas “limpias” en sectores industriales tales como el montaje de componentes electrónicos y se utilizan debido a que la película de poliuretano no produce fibras y no marca los componentes sensibles.
Estos guantes con recubrimiento de poliuretano se producen principalmente en el Sudeste asiático, siendo Corea y China los productores principales en el mercado mundial.
Otras fabricantes en diversos países han intentado fabricar los guantes con el mismo método, pero debido a que el empleo del DMF suscita problemas medioambientales y que resulta carísimo y complicado el desecho de los millones de litros de agua usada en el proceso de filtrado y aún más importante, la protección de los operarios que fabrican los guantes mediante este método, los fabricantes occidentales líderes han empleado técnicas en las que los disolventes como el DMF ya no se utilizan en el proceso de fabricación.
La información publicada en su página de Internet por uno de los productores líderes de China en guantes recubiertos de poliuretano, indica que la línea de producción de poliuretano consta de 80 metros de longitud (algo más de 42 metros mayor que las líneas de producción en Corea) ayudan en el proceso de filtrado y de ahí la eliminación del DMF.
Esta afirmación y otras sospechas alrededor de la producción de guantes de poliuretano mediante el método DMF sugieren que la eliminación del DMF mediante el filtrado en agua podría variar dependiendo de las distintas longitudes de las máquinas empleadas en dicho proceso y que los guantes habrían sido filtrados diferentes periodos de tiempo y por los tanto podría ser posible que aún quedaran restos de DMF en los guantes acabados.
SE obtuvieron muestras de estos guantes en el mercado y se enviaron para su análisis seis pares de diversas fuentes en un laboratorio independiente del Reino Unido para determinar la existencia de DMF en los guantes.
Estos guantes normalmente se suministran en bolsas de plásticos termoselladas para mantenerlos libres de polvo y otras sustancias y mantener así la limpieza y blancura del guante antes de su uso, y las muestras se enviaron para su análisis en el mismo tipo de bolsas.
Los datos publicados por diversas presentan claras indicaciones acerca del periodo de exposición al DMF para humanos y aún más importante, el nivel de exposición, normalmente llamado Límites de exposición ocupacional (LEO).
En el Reino Unido, los LEO para Exposición prolongada (8 horas) y la Exposición breve (15 minutos) son de 10 partes por millón (ppm) y 20 partes por millón (ppm) respectivamente y en algunos países los LEO son menores debido a la naturaleza altamente tóxica del DMF y los problemas medioambientales relacionados con su desecho.
El Informe de pruebas procedente de un laboratorio independiente "Analysis for Industry" situado en Essex, Reino Unido realizado en los seis guantes enviados mostró que en todos los guantes existían restos de DMF en la superficie, que variaban de entre 10.400 partes por millón a 49 partes por millón. El menor de estos resultados se sitúa casi 5 veces por encima del límite LEO recomendado, mientras que el valor mayor es casi 600 veces mayor que el límite LEO prolongado.
Es bien sabido que el DMF se absorbe rápidamente a través de la piel, podría producir cáncer y lesiones en el riñón e hígado y se ha demostrado que afecta al sistema reproductor así como al desarrollo fetal en animales.
Las consecuencias de utilizar guantes contaminados con niveles muy elevados de DMF en un turno de trabajo estándar son bastante obvias y deben tomarse medidas adecuadas para determinar que los guantes recubiertos de poliuretano que suministra o distribuye a sus empleados tienen residuos de DMF en la superficie del guante.
La mayor preocupación en todos los sectores industriales en los que se utilizan estos guantes debería ser los efectos a largo plazo de utilizar guantes contaminados con niveles altos de DMF.
Estos guantes llevan en el mercado desde hace más de 10 años y los efectos de utilizarlos durante tanto tiempo se desconocen, pero creemos que todas las partes implicadas en el sector de la Seguridad e Higiene en el trabajo deben ser conscientes de que los guantes diseñados para proteger la salud y seguridad de los trabajadores podría estar realmente dañándola.
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